06 octubre 2006

Rastros

La zanahoria de la vida nos hace avanzar como burros a punto de extinguirse. Esta vez seguimos un sendero que está marcado con fabes asturianas y perfumado con almejas de verdad. Haremos una parada en domingo, entre el alboroto de los críos y el impacto del Lagavulin. Mientras esperamos más niños y más domingos, la zanahoria dará otro salto. Hay que seguir.